EN EL PUEBLO HAY UNA CASA PEQUEÑA Y OSCURA
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"NO HUBO NADIE en ese tiempo que le dijera a él que eso no era cierto. Que ni su padre era terrorista ni que en su sangre estaba el mal.
Por esas extrañas razones que tiene la conciencia, encontró que su padre era culpable, culpable de un delito imperdonable: abandonar a sus hijos. Dejarlos a la intemperie de la selva en un pueblo perdido, pobres, ateridos, con los lobos devorando los sueños, los anhelos. A veces soñaba con ser fuerte, salir al recreo y enfrentarlos. Decirle en sus caras: ´mi padre fue un héroe´".